Miércoles, Diciembre 13

Una chilena en Canadá

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A mis 26 años cambié los tacos por zapatillas y tomé la decisión de dejar mi trabajo como periodista para dedicarme a viajar por un año, los que al final se transformaron en casi cuatro haciendo de éste, el viaje más largo de mi vida. Estaba inquieta, sabía que necesitaba crecer y que algo me faltaba.

Gracias al impulso de una muy buena amiga, decidí emprender rumbo a Canadá, eligiendo la ciudad de Vancouver como mi nuevo hogar. ¡Qué ciudad más linda! ¡Qué país más desarrollado! Desde el primer día supe que los tacos no iban a ser mis fieles acompañantes y tendría que usar zapatillas para recorrerlo todo.

Gracias a que no manejé durante casi cuatro años , tuve el privilegio de caminar por las calles de Vancouver y ver parques con ardillas, zorrillos y patos. Conocí otras provincias, vi glaciares, playas y lagos turquesas, pero lo mejor es que conocí gente de todas partes del mundo, principalmente en Vancouver, ciudad considerada una de las más cosmopolitas del planeta y en donde todos somos bienvenidos.

Una de las cosas que siempre llamó mi atención es que si caminas por el downtown vas escuchando idiomas distintos, no sólo inglés, y que cuando conoces a alguien la primera pregunta es ¿Where are you from? (¿De dónde eres?). Imagínense la sensación de alegría cuando era alguien chileno. Es que allá estamos todos solos y eso nos hace capaces de abrirnos a todo lo que sea nuevo, sin cuestionar ni juzgar estilos de vida, tendencias sexuales o religiosas.

Y Para qué hablar de la tenencia responsable de mascotas ¡impresionante! Parques limpios sólo para ellos y calles sin perros callejeros. Y no digo que Canadá no tenga su lado malo, claro que sí, pero prefiero quedarme con lo bueno y transmitir que podemos ser mejores, que podemos cuidar lo que tenemos y abrir las puertas para que gente venga de afuera y también nos enseñe.

A cuatro meses de estar de vuelta, me doy cuenta lo afortunada que soy. Lo mejor es que no sólo me quité los tacos, me libré prejuicios, trancas, patrones y crecí, nada en altura pero mucho en alma y experiencia.

 

 

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