Jueves, Diciembre 14

Cuidado: Las dietas restrictivas engordan!

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La palabra DIETA tiene una connotación negativa que nos hace pensar en un estricto régimen para bajar de peso. Sin embargo, “dieta” es todos los alimentos y bebidas que consumimos diariamente. Podemos tener una dieta basada en helado, llamarla “dieta del helado” y comer helados todo el día. También hay quienes eligen seguir una dieta vegetariana y no comer carnes, e incluso vegana, donde no se consume ningún producto de origen animal.

En resumidas cuentas, una dieta es todo aquello que comemos día a día para nutrirnos: desde la dieta muy calórica y grasosa, hasta las dietas hipocalóricas que nos desnutren y enferman (ambas dietas desbalanceadas y no recomendadas). Por lo tanto, podemos tener una buena o mala dieta porque la palabra incluye todas las formas de alimentación que existen. Entonces, cuando decimos “estamos a dieta” significa: estamos alimentándonos, una dieta alimentaria es simplemente un plan de comida.

Cuando la dieta es hipocalórica (reducida en calorías), hablamos de una dieta más restrictiva en relación a lo que habitualmente comemos. Éste tipo de dieta o plan alimentario prohibitivo se siente como un castigo que nos infligimos a nosotros mismos porque pasamos hambre constantemente.

Una de las razones por las que éste tipo de dieta no funciona, es porque nos hace comer cosas que no nos gustan o nos aburren. Si no te gusta comer apio, no comas apio! Si te aburre comer todos los días pollo, no lo hagas. Debemos descubrir los alimentos que sí te gustan, que son saludables y enriquecedores para ti, pero evitando pasar hambre.

Otro de los asuntos a considerar es la famosa fuerza de voluntad. El auto-control es limitado, se puede usar hasta cierto punto donde ya no da más. Podríamos decir que la fuerza de voluntad es como un músculo, se cansa, la puedo usar hasta que se agota y ya no da más.

Cuando pasamos hambre, el cerebro entra en un estado de alarma que reconoce como posible periodo de inanición, como si estuviéramos en periodo de guerra. Así que hará todo lo posible para ayudarnos a no perder más peso, como desacelerar nuestro metabolismo, dejarnos más cansados para ahorrar energía, y hacer que todo nos parezca más apetitoso que nunca. Pero esto no es todo, tan pronto terminemos “la dieta” y volvamos a comer con normalidad, nuestro estresado cerebro dará aviso para que podamos recuperar todo ese peso perdido tan pronto y eficientemente sea posible; y no sólo eso, también nos ayudará cariñosamente a recuperar un poco más del peso que teníamos antes (efecto rebote), para que estemos mejor preparados en caso de sufrir otro periodo tan terrible de inanición como el pasado.

 

  “Si las famosas dietas funcionaran, ya todos estaríamos flacos”

Pia Schlöber, Psicóloga del Hambre

www.psicologiadelhambre.cl


Instagram @psicologiadelhambre

 

 

 

 

 

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