Miércoles, Diciembre 13

GUCCI: Un asesinato por encargo

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No sólo es moda. La historia de la familia Gucci encierra una sórdida historia en la que su último heredero, termina muerto de cuatro balazos en la entrada de sus oficinas en Milán. ¿La culpable?, su ex mujer y madre de sus hijas. Aquí te contamos cómo uno de los imperios más grandes de la moda fue enlutado con esta tragedia.

Maurizio Gucci y Patrizia Reggiani se casaron el año 1984. Al padre de él no le gustaba la prometida de su hijo, encontraba que era ambiciosa y desconfiaba totalmente de ella. Pero eso importó, y aunque el padre murió un año antes, siguieron con sus planes de contraer matrimonio. Al quedar huérfano, Maurizio heredó 230 millones de dólares y la mitad del imperio Gucci. La otra parte era de su tío y primos.

Si bien este joven no era muy bueno para los negocios, fue su mujer quién lo impulsó a ser más. Ella le inculcó la ambición y las ansias de poder que en él no existían, hasta ese momento. En esos años, la prioridad de Maurizio era que la marca familiar siguiera siendo exclusiva, al contrario de sus primos que querían masificarla. Ahí comenzaron las rencillas entre los integrantes del clan Gucci y Maurizio decidió dejar la empresa.

Atareado con todos los problemas, un día le dijo a su mujer que se iba de viaje a las oficinas de Gucci en Florencia y nunca más volvió. Ella se quedó con sus hijas y preocupada por la situación económica en que podía quedar. Al igual que a Patrizia, a los Gucci sólo les importaba el dinero, y mientras más escándalos, más subían las ventas.

Preocupado por esta situación, Maurizio decide vender parte de sus acciones a un grupo de árabes y en ese momento, sus primos deciden vender también, quedando él como único representante de los Gucci volviendo a la empresa familiar. En ese momento, Maurizio contrata al diseñador Tom Ford para que reinvente la marca, pero las ganancias comenzaron a bajar por su poco tino para los negocios y eso también afectó su bolsillo, y por ende, el de su ex mujer.

En el año 93 el último heredero Gucci fue despedido por los propios socios que él integró a la empresa. Ya no quedaba nadie de la familia. Tras su despido recibió 120 millones de dólares por lo que decidió rebajarle la mesada a Patrizia de 150.000 a 90.000 dólares. Su ex no estaba dispuesta a bajar el status que tenía, decía que el éxito de la marca también era gracias a ella y por eso se lo merecía.

El año 1994 salió el divorcio y claramente no había acuerdo de dinero entre las partes. Maurizio comenzó una nueva relación y arrendó un departamento por 250.000 euros anuales en Milán. Ahí fue cuando Patrizia comenzó a preocuparse y a preguntar a ciertos amigos cómo podía desaparecer a su ex. No le gustaba que “su dinero” estuviera en manos de otra. Luego de contratar al conserje de un edificio para que hiciera el trabajo, logró lo que quería.

El 27 de marzo de 1995 Maurizio Gucci era asesinado de 4 balazos por un sicario contratado por Patrizia. Al día siguiente, la mujer fue al departamento de su ex, sacó a la nueva pareja y se instaló ahí con sus 2 hijas. Lugar donde alcanzaron a vivir dos años hasta que la policía logró resolver el caso encontrándola culpable.

Patrizia Reggiani fue condenada a 29 años de cárcel en Milán. La pena fue rebajada por su buen comportamiento y salió en libertad el año 2013. Hoy, trabaja en una casa de modas como asesora, tiene casi 70 años y está peleando por los acuerdos de su divorcio. Un millón de euros anuales era el tratado con Gucci antes que muriera y la ley dijo que se tiene que respetar. Por el contrario, sus propias hijas no quieren que reciba tal dinero y van a apelar al Tribunal Supremo italiano para revertir la situación.

 

 

 

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