Sábado, Agosto 18

#Cine: La forma del agua

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Una chica muda. Un monstruo marino que emite electricidad. Un malo como esos de los viejos tiempos, cine de la época de Fred Astaire y mucho amor a la antigua son los ingredientes fundamentales de la nueva receta de Guillermo del Toro en “La Forma del Agua”.

Del Toro continúa con la estética que manifestó en “El Laberinto del Fauno”, la que se materializa en esta historia romántica con la presencia de una mujer sufrida, un monstruo y la resolución de un misterio. Ojo con la secuencia inicial, que es hermosa visualmente y con el simbolismo del color rojo. Recomendamos esta película porque es una historia de amor original.

¿Conquistarías a tu pareja con huevos duros?, ¿dejarías de respirar por los pulmones con tal de quedarte con el amor de tu vida? Además, la película incorpora lengua de señas, ya que su protagonista femenina escucha, pero sólo se comunica con las manos. No obstante, la magia de este filme radica en la manera de contar la historia, ya que utiliza códigos de las películas de antaño, esas que nuestros abuelos iban a ver a la matiné o el vermouth.

El único gran problema es que Del Toro se manda un momento “Lalaland” que echa a perder la película. Un fragmento de pocos minutos de duración, pero que de manera inmediata te hacen preguntarte: ¿por qué Del Toro?, ¿por qué? No era necesario. De ninguna manera. Pese a lo anterior, el filme tiene sus méritos, no por nada está en competencia en los Premios Oscar 2018 donde pelea por varias categorías, entre ellas mejor película y mejor director.

FICHA TECNICA

Año
2017
Duración
119 min.
País
Estados Unidos
Dirección
Guillermo del Toro

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