Domingo, Mayo 19

Columna: “El día que vi la aurora boreal”

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Si les soy sincera, de verdad no sé cómo partir este relato, y es por una sola razón: aún no encuentro las palabras para describir cómo son ni cómo se siente ver una aurora boreal.

Nada de lo que pueda contarles le hará justicia a la experiencia que tuve este verano (o invierno, según dónde lo mires). Todo partió en enero del año 2018 cuando mi amiga de la infancia, Vivi, me compartió uno de sus sueños: ver la aurora boreal.

Ambas amamos el invierno, y como somos de la costa, ver nieve no era algo usual en nuestras vidas. Así que decidimos el destino, el país más seguro del mundo y donde pudiéramos comunicarnos en inglés: Islandia. Un año después, estábamos partiendo con la esperanza de encontrar auroras boreales.

¿Pero qué son? un fenómeno predecible que se produce cuando las partículas solares cargadas chocan con la magnetósfera de la Tierra, que es un campo magnético generado por el núcleo del planeta. Cuando esta energía ya no puede seguir almacenándose, se dispara como radiaciones que se ven de distintos colores, usualmente verde, azul o rosado.

Eso sí, no es llegar y verlas. Sólo es posible encontrarlas cerca del polo norte en invierno, de noviembre a marzo aproximadamente, y se necesitan condiciones muy específicas para poder verlas, como. que el cielo despejado, cero contaminación lumínica, y alguna veces mucho frío.

El segundo día en Reykjavik, la capital de Islandia, había muy buen pronóstico pero cometimos un error: pagar por un tour para verlas. Como andábamos a pie (literalmente mochileando), no nos quedó de otra (o eso pensábamos), y por 5 mil kronas (algo así como 30 mil pesos chilenos), nos fuimos a las afueras de la ciudad a buscarlas.

En el camino ya se podían ver, una especie de humo blanco, como vapor, que se veía aparecer tímidamente  en el horizonte. El bus iba con las luces apagadas, pero todo el mundo sacó sus celulares para captarla, así que desapareció de la vista.

Era cosa de volver todo a oscuro para que nuevamente se dejara ver. Llegamos a las afueras de la ciudad, camino a Mosfellsbær, y bajamos del bus. La temperatura era de -5 grados, pero la sensación térmica era de -17 y había un viento brutal que nos durmió cada extremidad.

En cada tanto teníamos que subir al bus para recuperar sensibilidad en las piernas y manos (que de verdad no sentíamos) y creo haber estado muy cerca de la hipotermia.

Pero ahí estaban, danzando en lo alto, moviéndose de un lado a otro. Se seguían viendo como un vapor blanco, y nos explicaron que era por la nubosidad, como pueden ver en esta foto que tomé 👇

De todas formas, logré captarlas con mi cámara y la experiencia fue increíble. Eso sí, lo mejor estaba por venir. Dicen que las mejores cosas llegan cuando dejas de buscarlas, y nosotras -medianamente conformes con lo que habíamos visto-, no nos esperábamos encontrarlas nuevamente. Pero, en medio de la cena (y ya en pijama en el hostal), alguien en la sala común gritó que habían auroras brutales afuera.

No nos importó el frío, sólo nos pusimos zapatos y salimos a verlas. Y esta vez, las escuché. No sé si tengo habilidades sinestésicas, pero quedé hipnotizada. Eran como una corriente de agua, como una sirena en el cielo, que se movía y bailaba en tonos verdes fuertísimos, con una sombra rosada, casi fucsia.

Se sentían como una campana de viento, con un leve zumbido, muy agradable al oído. Esta vez, las vimos. Lloramos, nos abrazamos y agradecimos por estar ahí, por lo duro que trabajamos para cumplir ese sueño y por la suerte que tuvimos: después de dos semanas en Islandia, esas dos noches fueron las únicas donde las auroras boreales nos saludaron.

Definitivamente es un check en las cosas que tenía que hacer antes de morir. Si tienen la posibilidad de viajar para verlas, también son detectables en Canadá, Finlandia, Noruega, Suecia, Alaska y Groenlandia.

Es muy importante ir abrigadísimos, y si quieres fotografiarlas, debes contar con un trípode, una cámara que tenga un ISO muy alto y que nadie se atreva a mover ni un pelo. ¡Mucha suerte con la búsqueda!

Cami ❤️ @nosoyfashionista

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