Sábado, Agosto 18

Dime con quién andas y te diré cómo te sientes

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En un mundo donde se vive predicando sobre el otro se nos hace fácil pensar en todos, menos en nosotras. Por eso abrimos las puertas de nuestra vida a cualquier persona que dice necesitarnos y no le ponemos límites, sin darnos cuenta que ocupa nuestra propia energía a su favor, con o sin querer. 

Debemos ver la diferencia entre “escuchar un problema” y “absorber un problema”. Cuando el problema del otro se transforma en el tuyo y te afecta, el problema no es de quién te lo contó sino de uno que no supo poner límites. La negatividad se contagia y vivir rodeado de gente negativa también.

A veces una, te acercan dos, te acercan tres y así. Tu círculo te vicia cayendo a ser uno la persona negativa y preguntándote ¿por qué todo me sale mal? ¿y si probamos al revés? ¿ si nos enfocamos en encontrar personas que nos hagan sentir bien? Y esto incluye amigos de la vida real y tus amigos digitales, un simple seguir puede cambiar el rumbo de tu día al ver una publicación negativa en Facebook por ejemplo ¿Tengo la capacidad de que algo tan lejano a mí no me afecte?

La buena compañía parte en casa y saber poner límites para ti puede ser el primer paso de quererse mucho, alejarse de lo que te hace mal o alejarte de lo que te haga caer en lo malo. Evitar situaciones que te hacen no poder manejarlas como quieres y exponerte a que otros sientan control sobre ti es tu poder, no se lo des a otros.

Entender que a veces:

– Alejarse es sano
– No prestar atención a la persona negativa, funciona
– Rodearse de gente bakan ayuda.
– Que la gente maldadosa existe
– Seleccionar la lucha que vale la pena te puede salvar de un mal rato
– Bloquear en redes sociales/vida real sí es maduro cuando es necesario

Son puntos que nos pueden salvar de cosas más negativas y muchas veces eso dependerá de quién tenemos a nuestro lado. Qué puesto le otorgamos y qué puertas le abrimos. Intentemos rodearnos de personas bakanes, que en compañía nos hagan sentir más bakan, alejando cualquier bicho energético que se nos acerque.

¡Brilla!

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